La Estatua de la Libertad: 7 datos curiosos que quizás no conocías

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La Estatua de la Libertad es uno de los monumentos más famosos del mundo y se ubica en la Isla de la Libertad del puerto de la ciudad de Nueva York. Esta icónica figura de bronce representa la libertad y la democracia. Y además de ser uno de los monumentos con más historia y tradición del mundo, también llama la atención por su tamaño. Mide 93 metros desde la base hasta la punta de la antorcha, por lo que siempre ha sido un símbolo de auténtica inspiración para personas de todas las nacionalidades.

Muchas personas no lo saben, pero la Estatua de la Libertad es un regalo que el pueblo francés le hizo a Estados Unidos en 1886 con motivo del centenario de la Declaración de Independencia. La estatua personifica los lazos de amistad entre ambos países, poniendo de manifiesto los valores universales de libertad, igualdad y justicia.

Y desde 1886, este ha sido mucho más que un monumento. La Estatua de la Libertad ha sido testigo de acontecimientos históricos y un faro de esperanza para las personas que llegaban a las costas de Estados Unidos en busca de una vida mejor. También se percibe como un símbolo de resistencia y libertad en tiempos de adversidad. Además, la antorcha de la estatua pretende iluminar el camino hacia un futuro mucho más inclusivo y esperanzador. Y ahora que ya conoces, en líneas generales, la historia de la Estatua de la Libertad, ¿te animas a descubrir muchas otras curiosidades?

La dimensión del «pequeño» dedo del pie

La Estatua de la Libertad es imponente por su altura, aunque alberga un detalle muy curioso en el dedo del pie. Aunque parece diminuto en comparación con el resto del monumento, el dedo del pie mide unos 63,5 centímetros de largo. No obstante, esta «pequeña» dimensión es solo una ilusión. Si una persona fuera del tamaño de la estatua, el dedo tendría una sorprendente longitud de unos nueve metros. 

Aunque es una curiosidad más del monumento, también es una manera de recordar cómo la percepción puede cambiar en una escala monumental. Destaca, además, la precisión y el detalle con el que se creó esta obra de arte.

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Y además del significado estético, el dedo del pie también es un punto de acceso al interior de la Estatua de la Libertad. Antiguamente, los visitantes podían subir hasta la corona de la estatua a través de una estrecha escalera que comenzaba precisamente en el dedo del pie. Esta ‘experiencia’ ya no está disponible, aunque es algo que sigue añadiendo un toque de misterio y fascinación al monumento.

La creación del esqueleto interno

La Estatua de la Libertad no solo es una impresionante escultura, sino que también es un logro a nivel de ingeniería. Para asegurar su estabilidad y resistencia a cualquier factor externo, el ingeniero Gustave Eiffel diseñó un esqueleto interno de hierro que ofrece una fortaleza incomparable.

Es más, se basó en sus conocimientos previos al diseñar la Torre Eiffel para permitir que el viento pasara a través de la estatua, reduciendo la resistencia del viento y garantizando la durabilidad a lo largo de los años.

El origen de su cara

El imponente rostro de la Estatua de la Libertad tiene una conmovedora historia detrás. El escultor Fréderic Auguste Bartholdi buscó inspiración en alguien muy cercana a él: su madre Charlotte. Usando sus rasgos como modelo, Bartholdi creó una imagen que personificaba la libertad y la esperanza para las personas que buscan una vida mejor en suelo americano. Ese toque personal y emotivo aporta un profundo sentimiento de conexión humana.

Los ojos de la Estatua de la Libertad miran con optimismo y firmeza al horizonte, simbolizando la visión de un futuro mejor. La expresión serena y la sonrisa acogedora transmiten un mensaje de esperanza y le dan la bienvenida a toda la gente que llega al país procedente de cualquier parte del mundo.

Cambio de color de la antorcha

En sus primeros años, la Estatua de la Libertad tenía una llama rojiza que lucía con una lámpara de gas. No obstante, un accidente en 1916 —relacionado con un ataque con municiones almacenas en la isla— les llevó a reemplazar la llama original por una réplica de cobre dorado. La antorcha actual está bañada con hojas de oro de 24 quilates, brilla de forma intensa y es uno de los aspectos más impresionantes de la estatua.

La antorcha es precisamente uno de los grandes símbolos de la Estatua de la Libertad. Durante la noche, iluminaba el puerto de Nueva York y guiaba a los barcos hacia la ciudad. Además, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX representaba una vida llena de oportunidades y esperanza. 

La Estatua como faro

Durante casi 16 años, la Estatua de la Libertad desempeñó el papel de faro, ya que su luz se podía ver hasta a 44 kilómetros de distancia. Sin embargo, en 1924 la antorcha se desactivó como faro por los avances en tecnología de navegación. Y aunque ya no sirve para guiar a los navegantes por el océano, sí que sigue siendo un faro de esperanza y libertad.

En eventos, celebraciones especiales y conmemoraciones, la antorcha vuelve a encenderse para iluminar el puerto y recordar la importancia de mantener vivo el espíritu de libertad.

Cerrada durante la Primera Guerra Mundial

La Estatua de la Libertad tuvo una época de cierre y restricciones durante la Primera Guerra Mundial. Las preocupaciones en materia de seguridad y el temor a que submarinos alemanes la utilizaran como referencia para atacar a barcos cercanos. Las autoridades decidieron cerrarla hasta que en 1924 volvió a abrir sus puertas después de un periodo de reparaciones. Además, conservó en todo momento sus valores y tradición.

Récord de visitantes

La Estatua de Libertad sigue siendo uno de los destinos turísticos más populares del mundo. Sin embargo, el 4 de julio de 1986 se registró el día de mayor afluencia en la historia del monumento. Ese día se celebró su centenario y acudieron más de 60.000 personas. Así, sigue siendo uno de los lugares más recurrentes a los que acuden los turistas que visitan Nueva York.

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