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Actividades en familia: más que juegos, una forma de vincularse

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Hacer actividades en familia es sumamente importante para el bienestar general del grupo, pero sobre todo para el desarrollo psicológico y emocional de los hijos. Y es que la familia es mucho más que un grupo de personas que comparten lazos y conviven bajo un mismo techo.

Es también el primer espacio de socialización que tenemos los humanos, donde se comienzan a aprender los valores más básicos, las primeras normas y la manera de relacionarse con los demás. La familia sirve de entrenamiento para poder enfrentarse más tarde al mundo exterior.  

La importancia del tiempo de calidad

La familia tiene un papel fundamental a la hora de desarrollar las herramientas internas necesarias para desenvolverse adecuadamente en la vida. Como decíamos, es una especie de entrenamiento social; por lo tanto, cuantas más actividades se hagan juntos, más eficaz resultará.

Por otra parte, pasar tiempo en familia debería ser una prioridad para los progenitores, puesto que es algo que los menores necesitan para crecer emocionalmente sanos. Cuidar y educar es más que alimentarles, darles un hogar y llevarles al colegio. Estar presentes y darles tiempo es una parte crucial durante esta etapa, incluso durante la adolescencia.

Es verdad que, hoy día, el ritmo de vida es frenético y conciliar varios frentes puede ser complicadísimo. Sin embargo, cuando hablamos de tiempo, nos referimos a tiempo de calidad. Es mejor 30 minutos en los que se está al 100%, que 4 horas cada uno en su smartphone. Incluso, momentos cotidianos tan aparentemente insignificantes como desayunar, comer o cenar juntos, pueden marcar una gran diferencia en la relación entre padres e hijos. Incluso en los hábitos de alimentación de esos hijos cuando sean adultos. Esta es la relevancia que pueden llegar a tener los momentos vividos en familia.

Actividades en familia que se pueden compartir

Pero, ¿a qué nos referimos con hacer actividades en familia? Son muchos los planes que se pueden hacer juntos: excursiones, pícnics, acampadas, actividades culturales, juegos de mesa, manualidades, salir a comer a un restaurante, ir a un karaoke, dibujar, practicar algún deporte… Se trata simplemente de hacer cosas juntos, ni siquiera tienen que ser grandes planes. Durante estos momentos de ocio y entretenimiento, además de compartir diversión, siempre surgen excelentes oportunidades para la enseñanza y el aprendizaje.

Así, poco a poco, los hijos van aprendiendo a aceptar y poner límites, a desarrollar la empatía, y a entender lo que está bien y lo que está mal. Pero, además, pasar tiempo en familia también favorece el autoconocimiento de todos los miembros que la componen. El aprendizaje es mutuo entre adultos y pequeños. Todo ello mejora la complicidad y estrecha los vínculos, algo que proporciona a los niños todo el respaldo y la seguridad que necesitan para afrontar los obstáculos de la vida. Pero vamos a ver con detalle, punto por punto, las ventajas de realizar actividades en familia y pasar tiempo de calidad juntos.

Fortalece el vínculo familiar

Uno de los grandes beneficios de compartir tiempo en familia, ya sea en el día a día o durante los momentos de ocio, es que refuerza el vínculo familiar. No tienen que ser actividades que requieran dinero, ni grandes viajes, ni experiencias sofisticadas. Simplemente, jugar un rato al aire libre, merendar juntos un pastel casero mientras se charla, cuidar del huerto urbano, o echar una partida a un juego de mesa o a un videojuego. Estos entremetimientos sencillos ya tienen un impacto positivo sobre el clima familiar, porque ayudan a que todos los miembros se sientan emocionalmente más cercanos entre sí.

Además de estas actividades básicas del día a día, están las actividades denominadas de “equilibrio”. Estas son las más especiales, como escapadas de fin de semana o vacaciones, que también tienen un papel importante. Son las actividades que ponen a prueba la capacidad de la familia para actuar como un equipo y adaptarse a entornos nuevos.

Menos problemas de comportamiento

Los niños que pasan más tiempo en familia tienen menos problemas de comportamiento en la infancia y en la adolescencia. Esto es así porque, al hacer actividades juntos, se aprenden diferentes habilidades interpersonales muy importantes a la hora de socializar en otros entornos. Se ha comprobado que los jóvenes que actúan de forma problemática, no han tenido un apoyo familiar adecuado durante la infancia. Por el contrario, aquellos que han pasado más tiempo con sus padres, tienen menos probabilidades de tener problemas con la ley, desafiar las normas o saltarse las clases. 

Por lo tanto, un vínculo familiar estable y amoroso es fundamental para un desarrollo emocional adecuado. La socialización en el hogar puede enseñar a los niños a comunicarse para solucionar problemas, a expresar y entender sus emociones, a gestionar la frustración y a entender un poco mejor el mundo. Además, si desde pequeños desarrollan la confianza para hablar libremente de sus preocupaciones en casa, lo seguirán haciendo de forma natural cuando crezcan.

Las actividades en familia nos hacen más felices

Una buena parte de nuestro carácter y de las personas que somos en la edad adulta, se desarrolló durante la niñez. La familia es nuestro primer lugar de pertenencia, y de hecho es el único espacio o grupo que permanece con nosotros durante el resto de la vida. Sentirse parte de algo es una necesidad humana; por lo tanto, cuando un niño se sabe respaldado por una familia equilibrada, que comparte su tiempo, con sus buenos y sus malos momentos, es un niño más feliz. Hacer actividades juntos contribuye a que el niño sienta que es un elemento importante del grupo, lo que también fomenta la autoestima y la capacidad de trabajar en equipo.

Más posibilidades de éxito

Cuando en un hogar hay un ambiente familiar positivo, los hijos pueden crecer sin preocupaciones, floreciendo en todo su esplendor. La familia es el entorno donde los pequeños se preparan para el resto de la vida, así que si parten de una buena base, podrán tener más éxito como individuos. Si todo fluye de forma adecuada dentro de casa, los diferentes miembros de la familia pueden concentrarse en desarrollar su potencial, al mismo tiempo que se brindan apoyo mutuo para seguir creciendo. Esto significa que la estabilidad familiar es importante para el éxito académico, tanto desde el aspecto intelectual, como desde el social.

Desarrolla las propias habilidades de crianza de los niños

Puede que los niños de hoy sean madres y padres en el futuro. Y sus habilidades para criar a sus propios hijos, las están aprendiendo durante su infancia. Las actividades en familia y el tiempo juntos en general son las fuentes de aprendizaje de los niños, que interiorizan los comportamientos de madres y padres como un ejemplo a seguir. Esto es algo que se puede observar entre hermanos pequeños, que se suelen tratar entre sí imitando a los adultos.

Mayor autoconfianza

La autoconfianza es un aspecto determinante de la personalidad de las personas; por eso es tan importante construir unos pilares sólidos durante la infancia. En este sentido, pasar tiempo en familia puede ser una forma muy positiva de apuntalar esta autoestima. Pero es importante que los adultos también muestren confianza en ellos mismos. La familia debe fomentar el desarrollo de una autoestima saludable y una autoimagen positiva, por un lado, con el propio ejemplo de los padres, y por el otro, estimulando las habilidades individuales de cada hijo.

Con las actividades en familia se reduce el estrés

Está claro que hacer actividades en familia reduce el estrés de todos, pero sobre todo de los adultos, absorbidos por sus responsabilidades diarias, los horarios y los problemas del día a día. ¿Qué mejor forma de desconectar que pasando un rato de ocio de calidad con los pequeños de la casa? El estrés afecta a la salud en el plano físico y en el psicológico. Por lo tanto, hay que atajarlo y gestionarlo adecuadamente para no llegar a casa de mal humor. Dar un paseo en bicicleta, o caminar un rato por el parque juntos puede ser una gran terapia contra el estrés, además de proporcionar todos los beneficios de un tiempo de calidad.

Mayor capacidad para resolver conflictos

En todas las casas hay desacuerdos y conflictos, desde las discusiones entre hermanos, hasta las negociaciones con los padres para conseguir algo. Esto no tiene nada de malo. De hecho, es un gran aprendizaje en un entorno seguro que puede resultar muy positivo en el resto de ámbitos de la vida. Estos momentos permiten desarrollar una buena comunicación, aprender a expresar emociones y entender que los actos y las palabras tienen un impacto emocional en los demás. Dentro de la familia, los hijos pueden aprender cómo se debe avanzar de forma constructiva en una discusión para resolver un conflicto, encontrando un punto medio en el que todos los afectados deben ceder un poco. También aprenden a darle a cada cosa su justa importancia. A saber perdonar y pedir perdón, y a valorar la armonía y la paz por encima de todo. No cabe duda de que es una de las habilidades más importantes para la felicidad y para la salud mental en cualquier etapa de la vida.

Es divertido y se construyen experiencias y recuerdos compartidos

Las actividades en familia de hoy serán los recuerdos especiales de mañana. Además, es una forma muy enriquecedora de llenar nuestras vidas de experiencias de todo tipo. Tanto mejor si se realizan actividades variadas que permitan desarrollar nuevas habilidades. Incluso descubrir hobbies que puede que se queden con nosotros el resto de nuestra vida. Siempre es buen momento para jugar, para explorar, para moverse al aire libre, para reír y para viajar. Descubrir en familia todo lo que el mundo tiene para ofrecernos, hace que las personas sean más optimistas y se sientan más plenas con el paso de los años.

Las actividades en familia, mucho más que ocio

Como vemos, las actividades en familia son mucho más que jugar juntos. Forma parte de la educación de los hijos y del desarrollo de aspectos muy importantes de su personalidad. Educar no consiste en dar sermones. Es algo que se hace en el día a día, con el ejemplo y la actitud de los adultos. Por lo tanto, la familia es uno de los dos pilares de la educación de los niños. El otro es la escuela, donde los alumnos reciben toda una serie de enseñanzas básicas para desenvolverse en el mundo, a la vez que ponen en práctica y perfeccionan todo lo aprendido en el hogar. Y tú, ¿cuánto tiempo pasas con tus hijos?

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