El éxito académico de los niños y niñas a cualquier edad depende directamente de su motivación en la escuela. Al menos eso creemos en nuestra comunidad educativa, donde siempre hablamos de éxito cuando cada alumno rinde en función de sus capacidades, nunca comparando entre los currículos de distintos estudiantes. La implicación de los padres en esta motivación es un apoyo esencial y, por eso, os dejamos algunas claves para trabajarlo en casa.
La importancia de la motivación de los alumnos en la escuela
En un mundo ideal, todos los estudiantes acudirían contentos y motivados al colegio, disfrutando del valor del aprendizaje. Pero, con los pies en la tierra, todos sabemos que conseguir que esa motivación en la escuela sea real no siempre es sencillo. Y, aunque la desmotivación puede darse en cualquier etapa educativa, lo cierto es que se acentúa con los años. De ahí que sea importante tomar medidas lo antes posible.
Pero, ¿por qué es esencial la motivación en la escuela? Pues, básicamente, porque es un factor determinante para inducir al esfuerzo, para que los niños den lo mejor de sí mismos. Además, como ya señalábamos al inicio, los estudiantes motivados disfrutan del aprendizaje, deja de ser una mera obligación. Y, finalmente, aprenderán a afrontar cualquier problema con una actitud más resolutiva y positiva, ya que tendrán más confianza en sus capacidades.
¿Cómo detectar si tu hijo va desmotivado al colegio?
Por supuesto, para poder tomar medidas, en este como en otros asuntos relacionados con el desarrollo de tus hijos, es esencial que detectes la existencia del problema y cuanto antes, mejor. Lo más habitual es pensar en la falta de motivación en la escuela en el momento que empiezan a llegar los suspensos o las bajadas en las calificaciones. Sin embargo, aplicar este único criterio puede llevarte a actuar tarde, cuando la desmotivación ya está enquistada.
Te recomendamos que te fijes en estas señales que son una alerta sobre la falta de motivación en los niños:
- Tu hijo se paraliza y se muestra incapaz de afrontar cualquier pequeña dificultad u obstáculo.
- Manifiesta tolerancia cero ante la frustración, lo que se traduce en rabietas o enfados cuando le niegas algo.
- Verbaliza o demuestra con su actitud que no confía en sus capacidades, que está convencido de que “no sirve para estudiar”. En este punto, conviene recordar que los programas de estudio están diseñados teniendo en cuenta las habilidades de cada etapa evolutiva. Por lo tanto, están pensados para que los pueda superar cualquier niño, siempre que no presente algún problema o disfunción específico.
- Expresa su negatividad en el resto de facetas de su vida, con una sensación de que todo le sale mal.
Además, los niños desmotivados en la escuela suelen tener algunos comportamientos enfocados a alterar el ambiente e impedir el desarrollo normal de las clases:
- Molestan a los compañeros.
- Hacen ruido.
- No paran de moverse.
- Discuten y entran en conflicto continuamente con otros alumnos o con los profesores.
- No cuidan el material escolar o, incluso, lo deterioran.
- No participan en las actividades, ni presentan los trabajos.
Claves para aumentar la motivación en la escuela de tu hijo
Ahora que ya está identificado y detectado el problema, es el momento de los consejos. Porque, no te agobies, es posible mejorar la motivación para estudiar de los niños. Es importante reaccionar rápidamente. Pero, incluso, si la desmotivación ya está más asentada, estas recomendaciones funcionan y no tardaréis en disfrutar juntos del cambio que va a experimentar vuestro hijo.
1. La motivación en la escuela depende de las expectativas
Seguro que tú, como adulto, has experimentado en primera persona alguna vez la frustración de no llegar a alcanzar una meta que estaba fuera de tu alcance. Con los niños ocurre lo mismo. Desde pequeños, hay que enseñarles a ponerse objetivos realistas y adaptados a sus capacidades. Lo más práctico es:
- Dividir las metas en etapas, así tu hijo va ganando en confianza en cada paso superado.
- Fijar objetivos muy concretos. Nada de aspirar a ser el primero de la clase en Matemáticas. Mucho mejor es plantearse dedicar media hora cada día a repasar la asignatura.
- Que se puedan cuantificar fácilmente, para que se pueda comprobar la evolución.
2. Implícate, pero sin restarle protagonismo
Tus hijos están pendientes de lo que haces y dices, mucho más de lo que imaginas. Por eso, es esencial que muestres interés por todo lo que tiene que ver con su colegio. No se trata de estar pendiente del boletín de notas del trimestre. Nos referimos a que le preguntes por su día a día, compartas con él tus experiencias cuando eras estudiante y muestres interés por los temas que está dando en clase.
Además, sobre todo, cuando son más pequeños, le gusta verte interrelacionarte con sus profesores, con otros padres o con sus compañeros. ¡Cuidado!, es importante que te mantengas en un segundo plano, que le acompañes. El protagonista en el cole es él, no tú. Y, no olvides que, sobre todo en la adolescencia, tu presencia empieza a ser incómoda.
3. El refuerzo positivo, siempre funciona
Como padre es evidente que te preocupan los resultados académicos de tu hijo. Pero, para potenciar su motivación en la escuela, debes demostrarle que valoras su esfuerzo, más allá de las notas que obtenga. Lo cierto es que, al final, son factores que sueñen confluir. Sin embargo, puede que durante una parte del proceso, el esfuerzo no se traduzca inmediatamente en resultados. Por eso, es tan importante que elogies siempre su trabajo y su actitud. Y que le animes cuando sufra una decepción, reforzando aquellas capacidades en las que es más fuerte y que pueden ayudarle a superar ese obstáculo.
El papel que juega la motivación en la escuela es clave para que tu hijo disfrute del aprendizaje y tenga más posibilidades de alcanzar sus objetivos. En GRESOL somos firmes defensores de una complicidad entre todos, padres, alumnos y educadores, como fórmula perfecta para que nuestros niños y niñas vivan la experiencia escolar con ganas e implicación.






