El verano implica un cambio en nuestros hábitos cotidianos. Por eso, es el momento perfecto para recordar la importancia de mantener rutinas en los niños, ¡incluso en vacaciones!
La importancia de las rutinas en los niños
¿Has notado que tu hijo duerme peor o se despierta más veces durante las vacaciones? ¿Protesta cada vez que os ponéis a comer y es imposible que se acabe el plato? Seguro que son situaciones que has vivido más de una vez durante las vacaciones.
Normalmente, achacamos estos problemas de comportamiento a factores externos. “Duerme menos porque está menos cansado” o “este calor le quita el apetito”, son dos de las explicaciones que nos salen casi espontáneas. Y no es que no tengas razón al pensarlo. Sin embargo, lo que realmente está detrás de ese cambio de conducta es la ausencia de sus rutinas.
Todos, adultos incluidos, organizamos nuestros días en torno a ciertas costumbres que repetimos siempre. Nos ayudan a aprovechar mejor el tiempo y a mantener hábitos saludables, como dormir las horas necesarias o no saltarnos una comida.
Pero, las rutinas en los niños son aún más importantes. Para ellos son una herramienta esencial para su desarrollo y aprendizaje. Entre otros, estos son los principales beneficios de seguir una rutina durante la infancia:
- Refuerzan su seguridad. Cuanto más pequeño es un niño, más desconocido le resulta el mundo. Por eso, mantener unos hábitos les permite reconocer una situación, saber cómo tiene que reaccionar y prever los acontecimientos.
- Mejoran su autonomía. Tu hijo sabe lo que tiene que hacer, por tanto, no tiene que esperar tus indicaciones, toma la iniciativa.
- Les ayuda a aprender la importancia de seguir las normas y a ser más disciplinados.
- Facilita el desarrollo de habilidades esenciales como el respeto y la responsabilidad.
- Les enseñan a organizarse y a ser cada vez más autónomos con respecto a sus tareas y obligaciones.
- Las rutinas en los niños son un excelente instrumento para fomentar en ellos hábitos saludables: dormir lo suficiente, hacer las comidas recomendables, mantener una correcta higiene, entre otros.
- Transmiten valores como la cooperación o la solidaridad.
Además, hay otra ventaja de establecer rutinas en los niños que disfrutaréis todos en casa. Y es que, al evitar o reducir las rabietas y los enfados, el ambiente familiar es mucho más agradable y enriquecedor. Sin duda, algo siempre deseable.
Las rutinas esenciales en la infancia
No cabe duda del papel que las costumbres aportan al aprendizaje de los más pequeños. Pero, como es obvio, tampoco se trata de someterles a un riguroso organigrama de acciones que deben cumplir a rajatabla. Para que las rutinas cumplan su función, es imprescindible que no nos las saltemos.
Por tanto, uno de los primeros consejos que dan los expertos en comportamiento infantil es que establezcamos una jerarquización de las rutinas. Es decir, mejor elegir menos cantidad de hábitos, pero seleccionar los que son más importantes.
Así, podemos distinguir cuatro grandes apartados de rutinas infantiles. Son las que no deberíamos saltarnos, salvo excepciones muy tasadas, y que deben mantenerse todo el año, incluidas las vacaciones.
1. Las rutinas de sueño
Si hay un aspecto de la vida infantil que suele traer de cabeza a la mayoría de los padres, ese es el del sueño de los más pequeños. Salvo cuando hay razones de salud, lo cierto es que los responsables de que nuestros hijos duerman mal somos los progenitores.
Sabemos que es difícil no ceder a la tentación de acunar a los recién nacidos en brazos hasta que se duermen. Pero, tenemos que ir progresivamente poniéndoles a dormir solos en su cuna.
Después, cuando van creciendo, hay algunos consejos que te pueden ayudar a establecer una rutina del sueño con tus hijos:
- Hay que intentar mantener un horario más o menos fijo. No va de media hora arriba o abajo, pero sí conviene que se mantengan la misma rutina: primero baño, luego cena, lavarse los dientes y, después, empieza el tránsito para ir a dormir.
- No hace falta acostarles con el bocado en la boca. Cuando hablamos de tránsito nos referimos a esto. A que establezcáis algunas actividades entre la cena y el sueño. Eso sí, deben contribuir a su relajación, nunca a ponerles más activos.
2. Los horarios y costumbres en la comida
Otro factor esencial en el desarrollo de los niños, tanto para su salud física como para la mental. Las claves, seguro que las conoces, aunque no está de más recordarlas:
- Tener un lugar concreto para comer. Puedes diferenciar entre la encimera para desayunar y la mesa para la comida, pero siempre mantener esas ubicaciones fijas, salvo circunstancias muy puntuales.
- Respetar unos horarios estables. Aquí, también puede haber pequeños cambios entre los días festivos y los laborables.
- Establecer un ritual, al que incorporaremos a los niños teniendo en cuenta su edad: poner el mantel, colocar cubiertos y vasos, lavarse las manos y sentarse.
- Importante que los niños se acostumbren a quedarse sentados hasta que todo el mundo acabe de comer. También, que no empiecen por su cuenta, sino cuando todos estén en la mesa.
3. La higiene en las rutinas en los niños
Finalmente, el último hábito irrenunciable con los niños es el que tiene que ver con su higiene y aseo personal. Lo antes posible, deben interiorizar asuntos como:
- Lavarse las manos antes de cualquier comida. También, cada vez que salen del baño.
- Cepillarse los dientes al menos tres veces al día: después del desayuno, de la comida y antes de acostarse.
- El baño o la ducha diarios. Normalmente, es preferible por la noche cuando son pequeños para relajarles y cambiarlo a la mañana al hacerse adolescentes.
- Incorporar siempre consejos para ahorrar agua o cuidar el medio ambiente, así van tomando conciencia desde la infancia.
Padres y educadores tenemos, de nuevo, una tarea compartida con el tema de las rutinas en los niños. La colaboración entre casa y colegio es vital para no lanzarles mensajes confusos y reforzar su aprendizaje. En Gresol siempre vas a encontrar un apoyo a tus propuestas.






